EPIDEMIOLOGIA DE LA DISTONIA PRIMARIA

J. Duarte, A. Mendoza y Mª T. García.

Sección de Neurología. Hospital General de Segovia

 

INTRODUCCIÓN

La distonía es el trastorno del movimiento más dificil de reconocer y que con más frecuencia se cometen errores diagnósticos. El nombre de distonía fue utilizado por primera vez por Oppenheim en 1911 (1) para describir la alteración del tono muscular y la deformidad postural que puede desarrollarse en esta enfermedad. En la actualidad la distonía se define como una contractura muscular involuntaria mantenida que induce posturas anormales (2). Puede afectar a cualquier parte del cuerpo y puede ser clasificada de acuerdo a dicha distribución en generalizada, segmentaria, focal y multifocal (3,4). La distonía puede también ser dividida en primaria o secundaria, de acuerdo a sí se encuentra una causa subyacente. En alrededor de un cuarto de los casos se puede identificar la causa de la distonía y son definidas como formas secundarias o sintomáticas (5). Del estudio de las distonias secundarias se ha podido determinar que los ganglios basales son las estructuras lesionadas en los pacientes con distonía, localizándose preferentemente la lesión a nivel del núcleo lentiforme contralateral (6). Gracias a los trabajos sobre la distonía tardía (7) y de la de distonía sensible a dopa (8) se sabe que son las vías centrales dopaminérgicas las implicadas en la génesis de los movimientos distónico,

La clasificación de la distonía ha sido revisada recientemente, estableciéndose una subdivisión en cuatro grupos (9)

  1. Distonía primaria, donde el fenotipo es solo la distonía (temblor +/-). Este grupo es sinónimo con Distonía Torsión Idiopática (DTI).
  2. Distonía asociada a síndromes en donde el cuadro principal es la distonia, pero hay adicionalmente otros signos neurológicos. Incluye a la Distonia Sensible a Dopa (Enfermedad de Segawa) y a la distonía mioclónica.
  3. Distonias secundarias, secundarias a factores subyacentes (por ejemplo, drogas, ictus, parálisis cerebral, tumores).
  4. Enfermedades heredodegenerativas que se presentan como una distonia más un síndrome neurodegenerativo como substrato fundamental (por ejemplo, enfermedad de Wilson, enfermedad de Huntington, distonía Parkinsonismo ligado al cromosoma X o enfermedad de Lubag). Por definición estas enfermedades son de origen genéticas).

La forma más común de la distonía es la forma primaria o distonía de torsión idiopática. Definida por Marsden y Harrison en 1974 (10). El espectro clínico de la distonía primaria es muy amplio, e incluye la distonía generalizada severa, la distonia segmentaria y multifocal, y las distonías focales tales como tortícolis, blefarospasmo, espasmo del escribiente, distonía laringea y la distonía oromandibular. A este tipo de distonía no se asocian otros déficits neurológicos, aunque algunos pacientes pueden presentar un temblor postural que es indistinguible del temblor esencial (10). La distonía primaria puede manifestarse en cualquier edad, siendo la edad un condicionante muy importante en la determinación de la severidad de la distonía. Aquellas con comienzo en la infancia, especialmente la de los miembros inferiores, es norma la extensión y generalización con el tiempo (11), mientras que la distonía focal normalmente comienza en los adultos, alrededor de los 40 años y afecta a la musculatura craneal o axial (2,4). La distonía segmentaria, de severidad moderada, puede aparecer a cualquier edad (2).

La mayoría de los médicos todavía consideran a la distonía como una enfermedad neurológica rara. A causa de ello, existen escasos estudios epidemiológicos y muchos de ellos han sido criticados por investigación incompleta de los casos.

 

EPIDEMIOLOGIA

No se conoce con precisión la incidencia y prevalencia de las distonias primarias. Las cifras varían considerablemente según la fuente, el método de estudio y el origen étnico de la población estudiada (12-19). La información obtenida de los diversos estudios de la distonía focal está limitada a: 1) incidencia cruda en Rochester, Minnesota US, (12,13); 2) prevalencia cruda en Rochester (12,13), y, solo para la tortícolis espasmódica, en las ciudades Chinas (15); y 3) prevalencia edad-específica en la prefectura de Tottori en Japón (16).

La prevalencia de las formas generalizadas en los estudios de la Clínica Mayo, Rochester, Minnesota era estimada en 34 casos por millón de habitantes, y la de las formas focales era de 294 casos por millón de habitantes. Nakashima en Japón, estima una prevalencia para las distonías focales en 6.1 por 100.000 habitantes.

En Europa el único estudio sobre prevalencia de distonías focales ha sido realizado en Segovia (19). La prevalencia de las distonías focales en la provincia de Segovia es muy similar a la obtenida en Rochester, alrededor de 300 pacientes por millón de personas. Las tasas de prevalencia para los diferentes tipos de distonía focal con sus correspondientes edades de inicio se resumen en la tabla 1.

Los datos obtenidos de la prevalencia de las distonías focales en los tres continentes (América, Asia y Europa) pueden hacernos pensar la existencia de factores ambientales y étnicos que podrian explicarnos la baja frecuencias de distonía observada en el continente asiático.

Parece probado que la distonía focal es la más común de las distonías primarias, aconteciendo en el 76% de las distonías, seguidas por las segmentarias, multifocal y generalizada (20-24). La proporción de pacientes con distonía generalizada es muy baja, alcanzando aproximadamente el 1.3% de las distonías (12). Dentro de las distonías focales, la distonía cervical es la más frecuente (9 casos por 100.000), y que la distonía craneal, distonías ocupacionales y distonía laringea siguen en numero (22-24). Probablemente estas cifras han de revisarse, ya que algunas distonías focales son oligosintomáticas y no llegan a diagnosticarse (25). De acuerdo a esta afirmación, se podrían explicar los datos obtenidos de la serie de Segovia (19), en donde el blefaroespasmo y el espasmo del escribiente son las distonías focales más frecuentemente encontradas, al contrario de lo observado el la serie de Rochester. Las distonías ocupacionales son realmente frecuentes en algunos grupos profesionales. Algunos estudios indican que la distonía ocupacional de los músicos afecta al menos a un 10% de esta población (19), y que los jugadores de golf se ven limitados en su carrera por la presencia de ¨su¨ distonía (yips) hasta en un 35% (22). La distonía laríngea, considerada infrecuente, no lo es en absoluto. En la serie de la Fundación Jimenez Díaz, un 18% de pacientes con distonía focal corresponde a distonía laríngea de aducción (26). Para todas las categorias anatómicas de distonía primaria, parece claro que existe una predominancia del sexo femenino (27)

 

Tabla 1. Tasas de prevalencia (por millón de personas) y edad de inicio de los pacientes con distonías focales en la provincia de Segovia.

Enfermedad

Prevalencia

Edad de inicio

  Nº de casos Tasa IC-95% Media Rango
Blefaroespasmo

Espasmo del escribiente

Torticolis espasmódica

Síndrome de Meige

Disfonía espasmódica

15

13

11

6

3

102

88.6

75

40.9

20.4

50-154

40-137

31-119

8-74

0-44

59

35

36

69

58

36-83

13-64

18-60

56-83

54-62

IC-95%: intervalo de confianza al 95%

 

GENETICA DE LAS DISTONIAS

En los últimos años el avance en las técnicas de genética molecular nos ha llevado a una serie de excitantes descubrimientos que han ampliado nuestro conocimiento de las bases moleculares de algunos trastornos del movimiento. La genética posicional nos ha permitido la localización cromosomica específica y la caracterización de una gran parte de los genes responsables de enfermedades hereditarias. La proteína codificada por estos genes y sus alteraciones genéticas pueden ahora ser estudiadas, y aportando por tanto, las perspectivas de nuevas clasificaciones de las enfermedades, en base a la naturaleza del defecto genético.

La distonía puede manifestarse como un síntoma de una gran variedad de enfermedades neurológicas (distonías secundarias), muchas de las cuales pueden tener un origen genético (27), pero también puede ser la única manifestación de la enfermedad (distonía idiopática o primaria). La presentación más frecuente de la forma idiopática es la distonía focal con inicio en la edad adulta (3). La etiología de la distonias focales es desconocida (28). Publicaciones recientes han demostrado el escaso papel de los mecanismos autoinmune o vasculares en la génesis de las mismas (29,30). Sin embargo, la existencia de afectación familiar en este trastorno neurológico es un argumento en favor de la herencia como agente causal de las mismas (31,32). Aunque la concentración familiar podría meramente reflejar la presencia de factores medioambientales como un factor etiológico o una relativa prevalencia de la enfermedad. La contribución genética a las distonías focales (tortícolis espasmódica, blefarospasmo, distonía oromandibular, distonías ocupacionales) no ha sido investigada exhaustivamente. La relación entre distonias focales y formas más generalizadas es controvertida, aunque en familias de pacientes afectados de distonía generalizada se han observado que un 34% de sus parientes presentan distonias focales (33). Existen estudios que sugieren la presencia de un gen autosómico dominante o algunos, con una penetrancia reducida, en al menos el 25% de los casos, si bien, la mayoría de los pacientes no tienen historia familiar, manifestandose como formas esporádicas (31,34). Por ello, la localización cromosómica y la identificación del gen candidato ha sido infructuosa hasta ahora. Sin embargo, Leube et. al. (35) al estudiar a varios individuos afectados de distonía focal de comienzo en la edad adulta con un gran pedigrí (Familia K), encontró que la alteración causante de la enfermedad se localizaba en el brazo corto del cromosoma 18. Posteriormente, analizó casos esporádicos de distonía focal procedentes del mismo área geográfica que la Familia K. Observándose que compartían haplotipos para marcadores del cromosoma 18p con los individuos afectados de la familia K, indicando que tanto los casos esporádicos como los familiares tuvieron un ancestro común, a partir del cual se expandió la mutación, y, por tanto, la enfermedad (36). Estos datos constituyen una evidencia más a favor de que factores genéticos juegan un papel etiológico importante en el origen de las distonias focales, como los genes encontrados para otros tipos de distonías idiopáticas.

Recientemente se han localizado o identificado los genes para otros tipos de distonía idiopática. En la distonía generalizada que aparece preferentemente en judíos Ashkenazi, se ha localizado el gen causante (DYT1) en el cromosoma 9q (37,38), en el brazo largo del cromosoma X para la enfermedad de Lubag (distonía - parkinsonismo) (DYT3) (39). Asimismo se han descrito mutaciones tanto en el gen de la GTP ciclo-hidolasa I (40) como en el gen de la tiroxina hidroxilasa (41) para la enfermedad de Segawa (distonía sensible a dopa). Recientemente dos grupos de investigadores han localizado un gen en el brazo largo del cromosoma 2 para la distonía paroxística / coreatetosis paroxísmica (42,43). Todos estos hallazgos nos estimulan a realizar estudios más detallados para aclarar la base genética de las distonias focales.

 

BIBLIOGRAFIA

1. Oppenheim H. Seix F (ed) Tratado de Enfermedades Nerviosas (Traducción de la tercera edición alemana). Tomo II. Barcelona. Seix, 1901: 721-773

2. Fahn S, Marsden CD, Calne DB. Classifications and investigation of dystonia. In: Marsden CD, Fahn S, eds. Movement Disorders 2. London: Butterworths, 1987:332-358.

3. Fahn S. generalized dystonia: Concept and treatment. Clinical Neuropharmacol 1986; 9 (supl 2): 37-48.

4. Marsden C D. The focal dystonias. Clinical Neuropharmacol 1986; 9 (supl 2) : 49-60.

5. Calne DB, Lang AE. Secondary dystonia. In: Fahn S, Marsden CD, Calne DB, eds. Advances in Neurology: Dystonia 2. New York: Raven Press, 1988:9-34

6. Evarts EV, Wise SP. Basal Ganglia outputs and motor control. Ciba Found Symp 1984;107:83-102

7. Jankovic J. Tardive syndromes and other drug induced movement disorders. Clin Neuropharmacol 1995;18:194-214.

8. Nygaard TG, Snow BJ, Fahn S, Calne DB. Dopa-responsive dystonia: Clinical characteristics and definition. In: Segawa M, ed. Hereditary Progressive Dystonia with marked diurnal fluctuation. Carnforth, UK: Parthenon, 1993:21-35.

9. Fahn S, Bressman S, Marsden CD. Classification and pathophysiology of dystonia. Mov. Disord 1997;12:A3.

10. Marsden CD, Harrison MJ, Bundey S. Natural history of idiopathic torsion dystonia. Adv Neurol 1976;14:177-187.

11. Greene P, Kang U J, Fahn S. Spread of symptoms in idiopathic torsion dystonia. Mov Disord 1995; 10: 143-152.

12. Nutt J G, Muenter M D, Melton L J, Aronson A, Kurland L J. Epidemiology of dystonia in Rochester, Minnesota. En: Fahn S, Marsden C D, Calne D B (eds). Dystonia: Advances in Neurology. Vol 50. Nueva York: Raven Press, 1988: 361-365

13. Nutt JG, Muenter M D, Aronson A, Kurland L T, Melton L J. Epidemiology of focal and generalized dystonia in Rochester, Minnesota. Mov Disord 1988; 3: 188-194 .

14. Giron L T, Koller W, Tanner C M. Epidemiology of dystonic disorders. En: Tsui J K, Calne D (eds). Hanbook of Dystonia. Nueva York. Marcel Dekker, 1995: 103-114.

15. Li SC, Schoenberg BS, Wang CC, Cheng XM, Rui DY, Bolis CL, Schoenberg DG. A prevalence survey of Parkinson´s disease and other movement disorders in the People´s Republic of China. Arch Neurol 1985;42:655-657.

16. Nakashima K, Kusumi M, Inoue Y, Takahashi K. Prevalence of focal dystonias in the western area of Tottori prefecture in Japan. Mov Disord 1995; 10: 440-443

17. Almasy L, Bressman S, de Leon D, Risch N. Ethnic variation in the clinical expression of idiopathic torsion dystonia. Mov Disord 1997; 12: 715-721

18. Soland V L, Bhatia K P, Mardsden CD. Sex prevalence of focal dystonias. J. Neurol Neurosurg Psychiatry 1996; 60: 204-205

19. A.P. Sempere, J. Duarte, F. Coria and L.E. Clavería. Prevalence of idiopathic focal dystonias in the province of Segovia; Spain. J. Neurology 1994.

20. King J, Tsui C. Cervical dystonia. En: Tsui J K, Calne D (eds). Hanbook of Dystonia. Nueva York. Marcel Dekker, 1995: 115-127.

21. Cardoso F, Jankovic J. Blepharospasm. En: Tsui J K, Calne D (eds). Hanbook of Dystonia. Nueva York. Marcel Dekker, 1995: 129-141

22. Uitti R J, Vingerhoets F J, Tsui J K. Limb dystonia. En: Tsui J K, Calne D (eds). Hanbook of Dystonia. Nueva York . Marcel Dekker, 1995: 143-158.

23. Cardoso F, Jankovic J. Oromandibular Dystonia. En: Tsui J K, Calne D (eds). Hanbook of Dystonia. Nueva York. Marcel Dekker, 1995: 181-191

24. Ludlow C. The spasmodic dysphonias.. En: Tsui J K, Calne D (eds). Hanbook of Dystonia. Nueva York. Marcel Dekker, 1995: 159-180.

25. Bruyn G W, Roos R A C. Dystonia muscularum deformans. En Vinken P J, Bruyn G W, Klawans H L (eds). Extrapiramidal Disorders. Hanbook of Clinical Neurology. vol 49. Amsterdam. Elsevier, 1986: 519-527.

26. García Ruiz P J, Sánchez del Rio M, Cenjor Español C, Sanabria J, Sanchez Bernardos V, Astarloa R, García de Yébenes J. Disfonía espástica de aducción, clínica y tratamiento. Rev. Clin Esp (En prensa).

27. Soland V L, Bhatia K P, Mardsden CD. Sex prevalence of focal dystonias. J. Neurol Neurosurg Psychiatry 1996; 60: 204-205.

28. Eldridge R. The torsion dystonias: literature review and genetic and clinical studies. Neurology 1970;20:1-78.

29. McGeer E G, McGeer P L. Pathology of the dystonias. En: Tsui J K, Calne D (eds). Hanbook of Dystonia. Nueva York. Marcel Dekker, 1995: 77-102.

30. Defazio G, Livrea P, Leon A, Dal Toso R. Antineuronal antibodies in cranial dystonia. Mov Disord 1991;6:2.

31. Fahn S, Marsden CD, Calne DB. Classifications and investigation of dystonia. In: Marsden CD, Fahn S, eds. Movement Disorders 2. London: Butterworths, 1987:332-358.

32. Waddy HM, Fletcher NA, Harding AE, Marsden CD. A genetic study of idiopathic focal dystonia. Ann Neurol 1991;29:320-324.

33. Warner TT, Fletcher NA, Davis MB, Ahmad F, Conway d, Feve A, Rondot P, Marsden CD and Harding AE. Linkage analysis in British and French families with idiopathic torsion dystonia. Brain 1993;116:739-744.

34. Fletcher NA, Harding AE, Marsden CD. A genetic study of idiopathic torsion dystonia in the United Kingdon. Brain 1990;113:379-395.

35. Defazio G, Livrea P, Guanti G, Lepore U, Ferrari E. Genetic contribution to idiopathic adult-onset blepharospasm and cranial-cervical dystonia. Eur Neurol 1993;33:345-350.

36. Leube B, Rudnicki D, Ratzlaff T, Kessler KR, Benecke R, Auburger G. Idiopathic torsion dystonia: assignment of a gene to chromosome 18p in a German family with adult onset, autosomal dominant inheritance and purely focal distribution. Hum Mol Genet 1996;5:1673-1677.

37. Leube B, Hendgen T, Kessler KR, Knapp M, Benecke R and Auburger G. Sporadic focal dystonia in Northwest germany: molecular basis on chromosome 18p. Ann Neurol 1997;42:111-114.

38. Kramer Pl, de leon D, Ozelius L, Risch N, Bressman SB, Brin MF, Schuback DE, Breakefield XO. Dystonia gene in Ashkenazi Jewish population in located on chromosome 9q32-34. Ann Neurol 1991;27:114-120.

39. Ozelius L, Kramer PL, Moskowitz CB, Kwiatkowski DJ, Brin MF, Bressman SB, Schuback DE, Falk CT, Risch N, de Leon D, et al. Human gene for torsion dystonia located on chromosome 9q32-34. Neuron 1989;2:1427-1434.

40. Müller U, Haberhausen G, Wagner T, Fairweather ND, Chelly J, Monaco AP. DXS106 and DXS559 flank the X-linked dystonia-parkinsonism syndrome locus (DTY3). Genomics 1994;23:114-117.

41. Ichinose H, Ohye T, Takahashi E, Seki N, Hori T, Segawa M, Nomura Y, Endo K, Tanaka H, Tsuji S, et al. Hereditary progressive dystonia with marked diurnal fluctuation caused by mutations in the GTP cyclohydrolase I gene (comments). Nat Genet 1994;8:235-242.

42. Knappskog PM, Flatmark T, Mallet J, Ludecke B, Bartholome K. Recessively inherited L-Dopa-responsive dystonia caused by a point mutation (Q381K) in the tyrosine hydroxylase gene. Human Mol Genet 1995;4:1209-1212.

43. Fouad GT, Servidei S, Simon D, Bertini E, Ptacek LJ. A gene for familial paroxysmal dyskinesia (fdp1) maps to chromosome 2q. Am J Hum Genet 1996;59:135-139.

44. Fink JK, Rainier S, Wikowski J, Jones SM, Kume A, Hedera P, Albin R, Mathay J, Girbafch L, Varvil T, Otterud B, Leppert M. Paroxysmal dystonic choreoathetosis: tight linkage to chromosome 2q. Am J Hum Genet 1996;59:140-145.